lunes, 5 de diciembre de 2016

El catálogo de Charles Messier

Obra del entusiasmo de Charles Messier es quizás, el catálogo de objetos nebulosos más famoso y utilizado por los aficionados.

Es el catálogo de objetos no estelares más utilizado por los aficionados a la astronomía. Fue compilado a lo largo de más de 20 años de observación del cuello por Charles Messier, astrónomo francés nacido en Badouville, en la región de Lorena en 1730 y fallecido en 1817 en París a la edad de 87 años.

Tras quedar huérfano a los 21 años se marchó a París donde fue contratado por el astrónomo real Joseph Nicolas Delisle. Destacó por su habilidad para el dibujo, lo que le llevó a trabajar en el observatorio de la Marina Real que se encontraba en la torre del Hotel Cluny de París.
 
La búsqueda de cometas se convirtió para Messier en su principal ocupación. Sin embargo los telescopios de la segunda mitad del siglo XVIII no eran muy precisos. Las lentes tenían defectos propios de la técnica de tallado y en muchas ocasiones producían distorsiones en la imagen, además de la poca resolución de los instrumentos de la época. Estos problemas habían que las imágenes eran borrosas y era fácil confundir, por ejemplo, un cúmulo estelar con una nebulosa. Para Messier esto se convirtió en un problema ya que en la búsqueda de cometas las manchas difusas de algunas nebulosas o cúmulos de estrellas se confundían con los tenues cometas.
Debido a esto, Messier comenzó a interesarse por esos molestos objetos difusos que aparecían en ocasiones en el ocular de su telescopio, con el fin de evitar confusiones. Así fue como Messier comenzó a recopilar en un catálogo todos esos objetos.
 
El primer catálogo se publicó en 1771 en la publicación francesa Mémoires de L'Académie Royale des Sciences. En esta primera edición Messier recopiló la posición y descripción de 45 nebulosas y cúmulos estelares. Posteriormente, en 1784 publicó un nuevo catálogo en la Connaissance des Temps con otros nuevos 58 objetos que se sumaban a los del primer catálogo. Para esta compilación contó con la ayuda de su amigo y colega Mierre Méchain, astrónomo del Real Observatorio de París. Con esta lista los objetos localizados por Messier alcanzaron la cifra de 103, de los cuales al menos 28 fueron encontrados por Méchain.
 
La cifra final de 110 se alcanzó en la década de los sesenta del siglo pasado cuando se descubrió una carta de Méchain en el almanaque del observatorio de Berlín del año 1786 donde se mencionaban estos objetos.
 
 
 
 
Es importante destacar que muchos de los objetos incluidos por Messier en su catálogo ya eran conocidos, pero la labor de este estudioso del cielo consistió en catalogarlos junto con los nuevos que el y Méchain encontraron eliminando errores en posiciones. A pesar de que los instrumentos utilizados por Messier no tenían la precisión necesaria, su catálogo destaca por sus descripciones y por la exactitud de las mediciones.
 
Para Messier, muchas de las nebulosas y cúmulos estelares catalogados no eran más que manchas difusas que con los instrumentos actuales pueden resolverse fácilmente en nebulosas, cúmulos estelares o galaxias. Así, en el catálogo figuran 39 galaxias, 29 cúmulos globulares, 27 cúmulos abiertos, 4 nebulosas planetarias, una estrella doble, una nube galáctica y un objeto inexistente (M102). Destaca la inclusión del conocido cúmulo estelar de las Pléyades. Alan Mac Robert indica que se incluyó debido a que cuando se observaban cerca del horizonte se podían confundir con un cuerpo difuso.
 
La obra de Messier constituye un valioso trabajo muy apreciado por los aficionados y forma parte del saber popular astronómico. Muchas nebulosas se conocen coloquialmente por su codificación en el catálogo como la nebulosa del cangrejo (M1) o la galaxia de Andrómeda (M31). Es apasionante imaginar a Messier en su época, en su observatorio tratando de poner orden en el firmamento, fascinado por encontrar objetos nebulosos y ubicarlos en el cielo. El entusiasmo de Messier dio como resultado un magnifico catálogo que a perdurado hasta nuestros días y sin duda ayudó al buscador de cometas a observar más de 40 cometas y descubrir por lo menos 16.
 
Después de Messier se han elaborado otros catálogos de objetos no estelares que superan los 110 objetos de Messier. A finales del siglo XIX J.L.E. Dreyer compiló el New General Calatogue (NGC)  en el que se incluyeron 7.480 objetos. Unos años después se incluyeron otros 5.386 objetos en el denominado Index Catalogue (IC).

lunes, 28 de noviembre de 2016

Alnitak

 

Alnitak es una estrella privilegiada, situada en un lugar destacado del cielo y que a lo largo de los siglos ha sido referente junto a sus dos compañeras cercanas y el resto de la constelación a la que pertenece.

 
Forma parte de la constelación de Orión y está situada a 05h 40m 45,5s de ascensión recta, -01º 56' 34" de declinación y una distancia de 700 años luz.
 

Alnitak destaca en el cielo invernal acompañada de Mintaka (δ Orionis) y Alnilam(ε Orionis), las cuales forman el conocido Cinturón de Orión o las tres Marías. Situada, por tanto en el centro de la constelación de Orión, los astrónomos le han atribuido el nombre de ζ Orionis y de las tres estrellas es la situada al sur. Su nombre proviene del árabe النطاق an-niṭāq y significa «el cinturón». Aunque no es una estrella muy destacada, merece la pena detenerse en ella para disfrutar de una de las regiones más bellas del cielo surcada por la Vía Láctea y en la que abundan las nebulosas y estrellas variables.
En realidad se trata de un sistema triple. La estrella principal es Alnitak A que es una estrella binaria, cuyo componente principal es Alnitak Aa que es una supergigante azul de tipo O, al igual que su compañera Alnitak Ab.

Alnitak Aa es una estrella muy luminosa y caliente. Su masa es de unas 20 veces la masa solar y constituye una fuente de rayos X procedentes del fuerte viento estelar. Este fuerte viento hace que la estrella pierda materia que es expulsada al espacio circundante formando a su alrededor un halo de gas y polvo.
 
Debido a su elevada temperatura y luminosidad, su vida es muy breve ya que consume una inmensa cantidad de energía. Tiene una edad de unos 6 millones de años y la fusión del hidrógeno ya ha finalizado en su núcleo y se dirige hacia su estadio de supergigante roja. Su destino es explotar como supernova y acabar como estrella de neutrones. Una vida breve que puede durar unas pocas de decenas de millones de años en contraste con las longevas vidas de otras estrellas como nuestro Sol.
 
 
 
 
La región del Cinturón de Orión es rica en estrellas en formación procedentes de las nebulosas que allí se encuentran; de hecho, las otras dos estrellas del cinturón también son estrellas jóvenes y muy luminosas como Alnitak recién nacidas en las fábricas estelares.

Alnitak B es también una estrella masiva, pero de tipo espectral B.
 

El entorno de Alnitak

Como ya se ha dicho la región que rodea la estrella es muy abundante en condensaciones de gas y es un buen lugar donde realizar estupendas observaciones astronómicas con telescopios, prismáticos y fotografía astronómica. Junto a Alnitak podemos observar la brillante nebulosa NGC 2024 surcada de franjas de polvo. Cerca de esta resplandecen las bellísimas nebulosas IC 435 y NGC 2023 sobre el fondo de una oscura nebulosa de polvo, la cual recorta la conocida nebulosa B 33, también conocida como Cabeza de Caballo, al oscurecer la nebulosa NGC 434 situada en esa misma región.
 
Este complejo sistema de nebulosas es de una belleza extraordinaria en las fotografías, aunque los tonos rosados y rojizos de la emisión es difícil de lograr con un telescopio de aficionado ya que el resplandor de Alnitak y las jóvenes estrellas azules cercanas los ocultan.
 
 

martes, 4 de junio de 2013

Rumbo al Gran Atractor

A una distancia de 250 millones de años luz en dirección a la constelación de Centaurus, una colosal concentración de materia de 400 millones de años luz de tamaño está atrayendo a millones de galaxias y, entre todos ellos a nuestra galaxia la Vía Láctea y todo su vecindario.


En una entrada anterior, hablamos de la estructura a gran escala del Universo. En ella vimos que las galaxias están agrupadas en grandes cúmulos y supercúmulos separados entre sí por enormes vacíos de materia visible. El Gran Atractor es una de esas estructuras y se ha identificado como una anomalía gravitatoria. Un gran volumen del espacio, incluyendo el supercúmulo de Virgo, de Centaruro-Hydra y nuestra propia galaxia está fluyendo hacia el Gran Atractor a una velocidad de 22 millones de kilómetros por hora.

El Gran Atractor se asemeja a una enorme pared de galaxias y está situado en una zona oscurecida para los observadores del Sistema Solar ya que cae en la Zona de Evasión donde el polvo y las estrellas de la Vía Láctea oscurecen parte del cielo visible desde la Tierra. Un extremo se sitúa en la dirección de la estrella Mu Velorum y el otro en dirección a Al Dhanab en la constelación de Grus.
 
Localización del Gran Atractor (flecha azul, hacia el centro) en el conjunto de la estructura a gran escala del Universo. Obsérvese que esta muy cerca del plano de la Vía Láctea, lo que dificulta su observación.
 
El  Gran Atractor (A3627) situado en el Muro de Centauro
La enorme estructura del Gran Atractor se extiende a lo largo de 400 millones de años luz y se une por el centro con el Muro de Centauro, en cuya intersección está el supercúmulo de Norma. Algunos investigadores proponen que el Supercúmulo de Norma marca el centro de masa del Gran Atractor. El Supercúmulo de Virgo y de Centauro-Hydra, parecen formar parte del Muro de Centauro o, al menos, extensiones del mismo. Las galaxias se estructuran en filamentos y nudos, dejando grandes vacíos entre sí. El Supercúmulo de Virgo está situado en uno de esos nudos. De él, parten dos filamentos, uno que contiene a la Vía Láctea junto al Grupo Local; y otro que parte en ángulo recto hacia un nudo formado por el Cúmulo del Centauro. Desde este nudo, parte otro filamento hacia el nudo del Cúmulo de Norma que es parte de la pared del Gran Atractor.
 
Núcleo del Gran Atractor en rayos X
El núcleo del Gran Atractor parece por tanto, estar dominado por el prominente Supercúmulo de Norma.
 
En los años 80 se detectó una excesiva densidad de galaxias en este cúmulo tanto mediante telescopios ópticos como con infrarrojos, pero nunca se había detectado ningún pico dominante. Gracias a las observaciones con rayos X se ha detectado una inusual densidad de galaxias, algunas de ellas en colisión con otras, lo que hace suponer que constituye el centro de masa del Gran Atractor.
 
 

Aunque todas las galaxias de la región del Gran Atractor presentan un desplazamiento al rojo, las variaciones en este desplazamiento revelan la existencia de una concentración de masa que es estima en 5,4x1016 veces la masa del Sol. Esta colosal agrupación de materia hace que las galaxias situadas al otro lado presenten un desplazamiento al azul; es decir, se están acercando hacia el Gran Atractor, conteniendo así la velocidad esperada por la expansión del Universo. Es más, los últimos estudios revelan que la fuerza gravitatoria que tira de las galaxias por el lado de la Vía Láctea es el resultado de la masa del Gran Atractor y de los cúmulos de galaxias situados tras la pared.
 
Imagen del Telescopio Espacial Hubble de la región del Supercúmulo de Norma donde se encuentra el Gran Atractor

Hasta hace algunos años, el extraño Gran Atractor estuvo relacionado con otro misterio no menos extraño. Se trata del flujo oscuro y que es una tendencia de la velocidad observada en el movimiento a gran escala de los cúmulos galácticos, que parecen desplazarse hacia una zona situada en dirección a las constelaciones de la Vela y el Centauro. Estas velocidades son diferentes de las esperadas por la expansión del Universo y no parecen decrecer con la distancia.

La explicación a ese movimiento se atribuyó al Gran Atractor, pero otras teorías implican algo “fuera” de nuestro Universo observable. Trataremos este tema en una próxima entrada.

jueves, 11 de abril de 2013

La estructura a gran escala del universo

El principio cosmológico nos dice que el universo es homogéneo e isótropo. Sin embargo en nuestra parcela del universo esto no es así. Existen grandes vacíos, vastas nubes de gas, inmensas masas de gas ardiente en forma de estrellas o ínfimas acumulaciones de materia que forma los planetas; y es que para verificar este principio cosmológico debemos observar el universo a escalas gigantescas, del orden de centenares de megaparsec.

 
 
Cuando observamos el cielo por la noche, vemos que está lleno de estrellas como puntos titilantes sin ninguna estructura u orden. Pero con unas condiciones que dificilmente podemos disfrutar hoy en día, podríamos ver que esas estrellas se agrupan en torno a una banda lechosa, nuestra galaxia con su estructura ya conocida de espiral.
 
Pero si nos situamos desde un punto de vista del orden del megaparsec nos encontramos que ahora, esas galaxias se convierten el puntos luminosos. Aparentemente la distribución de las galaxias parece uniforme, pero como en el caso de las estrellas, si observamos bien nos daremos cuenta de que las galaxias organizan en filamentos entretejidos en enormes cúmulos de galaxias, dejando inmensos espacios vacíos. Esta es la estructura a gran escala del Universo.
 
 
Sin embargo, si nos desplazamos aún más lejos, desde una perspectiva de más de un centenar de megaparsec observamos que esa estructura de filamentos se extiende homogéneamente. Así llegamos a la afirmación realizada por el principio cosmológico y, es que la estructura del Universo tiene una jerarquía. Desde las galaxias individuales, los cúmulos de galaxias, la estructura de filamentos que une los cúmulos y la visión a gran escala de la estructura.
 
 
Mediante los datos de las observaciones y complejas simulaciones por ordenador, el Instituto Max-Planck de Astrofísica ha realizado una simulación con 10.000 millones de partículas que representan la materia del Universo en una caja de 2.000 millones de años luz, para ver la formación de la estructura a gran escala del Universo. El resultado se muestra en The Millenium Simulation Proyect.
 
 
 
 
En definitiva, aunque aparentemente la materia del Universo no se distribuye de forma homogenea, en las grandes escala revela una estructura de un tamaño inimaginable. Las futuras investigaciones sobre esto tratarán de revelar las muchas incógnitas que existen. Sin embargo, si que tenemos pistas importantes acerca del origen de estas estructuras y que está muy relacionado con las etapas iniciales de la formación del Universo. En una próxima entrada hablaremos de cómo las infinitesimales fluctuaciones cuánticas en la infancia del universo están detrás de esta estructura.
 
A continuación podéis ver el poster de The Millenim Simulation Proyect y el vídeo de la simulación de la estructura del Universo.
 
Poster de la estructura a gran escala del Universo de The Millenium Simulation Proyect del Instituto Max-Planck

 
 
 

sábado, 23 de febrero de 2013

La colisión de Andrómeda con la Vía Láctea

Los astrónomos de la NASA afirman que pueden predecir con certeza el próximo acontecimiento cósmico importante que afectará a nuestra galaxia: la titánica colisión de la Vía Láctea con la vecina galaxia de Andrómeda.


El aspecto de la Vía Láctea cambiará de forma importante durante el encuentro, que se prevé que ocurra dentro de 4.000 millones de años. Es probable que el sol sea arrojado a una nueva región de la galaxia, aunque no hay peligro de que la Tierra y el sistema solar sea destruido.

"Después de casi un siglo de especulaciones sobre el destino de la galaxia de Andrómeda y nuestra Vía Láctea, por fin tenemos una idea clara de los acontecimientos que se desarrollarán durante los próximos miles de millones de años", dice Sangmo Tony Sohn del Space Telescope Science Institute (STSsI) en Baltimore.

"Nuestros resultados son estadísticamente constantes con un choque frontal entre la galaxia de Andrómeda y la Vía Láctea", añade Roeland van der Marel de la STScI. La solución llegó a través de minuciosas mediciones con el telescopio espacial Hubble de la NASA sobre el movimiento de la galaxia de Andrómeda o M31. La galaxia está ahora a 2,5 millones de años luz, pero está cayendo inexorablemente hacia la Vía Láctea por la mutua atracción de la gravedad entre las dos galaxias y la materia oscura invisible que rodea a ambas.
 
La situación es como la de un bateador de béisbol que ve como una bola rápida se le aproxima. Pero, aunque Andrómeda se acerca a nosotros más de 2.000 veces más rápido que una bola rápida, tardará aún 4.000 millones de años en llegar. Las simulaciones por ordenador utilizando datos del Telescopio Espacial Hubble muestran que tardará 2.000 millones de años adicionales después del encuentro para que las galaxias interactúen por el tirón gravitatorio y se combinen en una única galaxia elíptica similar a las que normalmente se ven en el universo.

Aunque las galaxias se atravesán mutuamente, las estrellas de cada una se mantendrán separadas y no colisionarán durante el encuentro. No obstante, las estrellas serán lanzadas en diferentes órbitas alrededor del nuevo centro galáctico. Las simulaciones muestran que probablemente nuestro sistema solar será enviado mucho más lejos del núcleo galáctico de lo que está actualmente.
 
Para complicar aún más las cosas, la pequeña compañera de M31, la galaxia Triangulum o M33, se unirá en la colisión y tal vez más adelante se fusionará con el par de M31/Vía Láctea. Hay incluso una pequeña posibilidad de que sea M33 la primera en llegar a la Vía Láctea.
 
Un siglo atrás, los astrónomos no sabían que M31 era una galaxia más allá de las estrellas de la Vía Láctea. Fue Edwin Hubble quién midió su distancia utilizando un tipo de estrella variable que sirve como indicador estándar, las variables Ceféidas.
 
Hubble descubrió que el universo se encuentra en expansión y que las galaxias se alejan de nosotros, pero desde hace tiempo se sabe que M31 está avanzado hacia la Vía Láctea a más de 400.000 kilómetros por hora. Es lo suficientemente rápido como para viajar desde aquí a la luna en una hora. La medición fue realizada utilizando el efecto Doppler, que es un cambio en la frecuencia y la longitud de onda de las ondas producidas por una fuente móvil en relación a un observador, para medir cómo la luz de las estrellas de la galaxia se comprimen por el movimiento de Andrómeda hacia nosotros.
 
Se desconocía si la colisión sería de frente, de refilón o no chocarán inicialmente. Esto depende del movimiento tangencial de M31. Hasta ahora, los astrónomos no habían sido capaces de medir el movimiento lateral de M31 en el cielo, pese a los intentos que se remontan a más de un siglo. El equipo del Telescopio Espacial Hubble, liderado por van der Marel, ha realizado observaciones extraordinariamente precisas del movimiento lateral de M31 que despejan las dudas de que está destinada a chocar y fusionarse con la Vía Láctea.
 
Instantáneas de la colisión vistas desde la Tierra
"Esto se consiguió observando repetidamente regiones de la galaxia durante un período de cinco a siete años", dice Jay Anderson del STScI. "En la simulación del peor escenario, M31 golpea contra un lado de la Vía Láctea y las estrellas se dispensan en diferentes órbitas", agrega Gurtina Besla de la Universidad de Columbia en Nueva York, N.Y. "las poblaciones estelares de ambas galaxias son empujadas y la Vía Láctea pierde su forma aplanada con la mayoría de las órbitas circulares de sus estrellas. Con la fusión de los núcleos de las galaxias, las estrellas se colocan en órbitas aleatorias para crear finalmente una galaxia de forma elíptica".
 
En la imagen se pueden ver ocho instantáneas del evento (de arriba a abajo y de izquierda a derecha):
  • En la actualidad
  • Dentro de 2.000 millones de años
  • Dentro de 3.750 millones de años
  • Dentro de 3.850 millones de años
  • Dentro de 3.900 millones de años
  • Dentro de 4.000 millones de años
  • Dentro de 5.100 millones de años
  • Dentro de 7.000 millones de años

El siguiente vídeo muestra la simulación de la colisión de las dos galaxias.

 
 
El siguiente vídeo es un fragmento del documental "El Universo, su origen y su futuro" en el que se explica la colisión de las galaxias y se muestra otra simulación del evento.
 
 
Fuentes:
 
 

  

viernes, 22 de febrero de 2013

Agujero negro pillado en un homicidio estelar

Los astrónomos han encontrado pruebas de la destrucción de una estrella cercana a un agujero negro supermasivo. Estos agujeros tienen masas miles de millones de veces la de nuestro Sol y se esconden en el centro de la mayoría de las galaxias. Estos gigantescos monstruos permanencen quietos hasta que una estrella pasa suficientemente cerca como para conseguir desgarrarla con sus poderosas garras gravitatorias.


Los astrónomos ya habían descubierto estos homicidios estelares anteriormente, pero esta es la primera vez que identifican a la víctima. Utilizando una serie de telescopios terreres y espaciales, un equipo de astrónomos dirigidos por Suvi Gerazi de la Universidad de John Hopkinsen Baltimore, Maryland, han identificado a la víctima como una estrella rica en helio. La estrella reside en una galaxia a 2.700 millones de años luz de distancia.

Cuando las fuerzas gravitatorias del agujero nego desgarran la estrella, una parte de esta cae en el agujero negro, mientras que el resto es expulsado a altas velocidades. Lo que vemos es el resplandor del gas estelar que cae en el agujero negro y la firma espectral del gas expulsado, el cual parece ser en su mayoría de helio. Es como si estuvieramos reuniendo las evidencias de un crimen.

"La razón de que se detecte muy poco hidrógeno frente al helio indica que la estrella sacrificada debió ser un núcleo rico en helio de una estrella desnuda", explica Gezari. Esta observación proporciona un conocimiento acerca del medio ambiente hostil que hay en torno a los agujeros negros y sobre los tipos de estrellas que giran a su alrededor.

Gezari y su equipo piensan que no es la primera vez que la estrella tiene la desgracia de encontrarse con el agujero negro. Hace tiempo que las capas de hidrógeno que envolvían el corazón de la estrella fueron arrancadas por el agujero negro. Es probable que fuese una estrella al final de su vida, que después de consumir la mayor parte de su combustible de hidrógeno, habría disparado su tamaño convirtiéndose en gigante roja. Los astrónomos piensan que la estrella hinchada entró en una órbita muy elíptica alrededor del agujero negro, similar a la órbita alargada de un cometa alrededor del Sol. En uno de sus acercamientos, la estrella fue despojada de la atmósfera por la fuerza gravitatoria del agujero. Tan sólo el nucleo permaneció intacto. Este remanente estelar continúo su viaje alrededor del agujero negro, hasta que volvió a acercarse más al monstruoso Leviatán para su desaparición definitiva.


Los astrónomos han predecido que debe existir un área despejada de estrellas entorno al agujero central de nuestra galaxia la Vía Láctea. Estos encuentros cercanos son raros y ocurren aproximadamente cada 100.000 años. Para encontrar esta clase de eventos, el equipo de Gezari controla cientos de miles de galaxias. El equipo está buscando una llamarada brillante en luz ultravioleta en el núcleo de una galaxia con un agujero previamente inactivo.
 

Antes y después de la llamarada
Encontraron uno en junio de 2010, que fue visto con dos telescopios. Ambos siguieron vigilando la llamarada que alcanzó el brillo máximo un mes más tarde y luego poco a poco comenzó a desaparecer en los siguientes doce meses. El brillo del evento fue similar al de una supernova, pero el ascenso a la cima fue mucho más lento, casi un año y medio.
"Cuanto más tiempo duraba en el evento, más nos emocionabamos, puesto que nos dimos cuenta de que se trataba de un evento totalmente diferente, como el de una estrella al ser desgarrada por un agujero negro, o una supernova muy inusual", dice el miembro del equipo.
 
Midiendo el aumento de brillo, los astrónomos calculan la masa del agujero negro en varios millones de soles, el cual es comparable con el agujero de nuestra Vía Láctea.

 
Mediante observaciones espectroscópicas con el Observatorio MMT demostraron que el agujero negro estaba absorbiendo enormes cantidades de helio. "El helio brillante es característico de un evento de acreción extraordinariamente caliente", dijo Gezari. "Esto desencadenó una alarma entre nosotros. Así como el hecho de que no se encontrara hidrógeno, ya que este no es un gas típico. No es posible econtrar ese gas en torno al centro de la galaxia. Es un gas procesado que tiene que venir de un nucleo estelar. No era un evento que pudiera explicarse facilmente con otros fenómenos.


La velocidad observada del gas también está relacionada con la atracción gravitatoria de un agujero negro. Las mediciones del MMT revelaron que el gas se está moviendo a más de 32 millones de kilómetros por hora. Sin embargo las mediciones de la velocidad del gas en el medio interestelar revelan velocidades de unos 360.000 kilómetros por hora.
"Un lugar donde encontramos este tipo de velocidades es en las explosiones de supernovas. Pero el hecho de que todavía brilla en la luz ultravioleta es inconpatible con cualquier supernova conocida".

 
Para descartar completamente la posibilidad de que se tratase de un nucleo activo en la galaxia, el equipo utilizó el Observatoio de rayos X Chandra de la NASA para estudiar el gas caliente. Chandra demostró que las características de gas no coincidian con los de un núcleo galáctico activo.

"Esta es la primera vez que tenemos tantas evidencias y que podemos utilizarlas para pensar en el causante (el agujero negro) e identificar a la desafortunada estrella que fue víctima de él", dijo Gezari. "Estas observaciones también nos dan pistas de las evidencias que debemos buscar en el futuro para encontrar este tipo de eventos".
 
 

martes, 19 de febrero de 2013

La galaxia del Ojo Negro

En la constelación de Coma Berenice se encuentra una extraña galaxia catalogada por el astrónomo Charles Messier en su famoso catálogo como M64. También se la conoce con los nombres de galaxia del Ojo Negro, de la Bella Durmiente, del Ojo Malvado o del del Ojo del Diablo.


Son todos nombres muy sugerentes para una una galaxia, pero ciertamente tiene algo que no es normal, guarda un sorprendente secreto que el Telescopio Espacial Hubble nos desvela.
Este siniestro ojo en el cielo está situado a diecisiete millones de años luz y está surcado por una impresionante y profundamente oscura banda de polvo frente a su brillante núcleo. Es precisamente este hecho lo que le da ese aspecto de ojo.
 
Aparentemente la galaxia M64 es una más en el firmamento pero los estudios han desvelado que el gas de las regiones exteriores de la galaxia giran en dirección contraria a las estrellas y el gas de las regiones centrales. La zona central posee un radio de unos 3.000 años luz y la externa se prolonga hasta los 40.000 años luz. La colisión de los dos frentes de gas interestelar con rotaciones opuestas generan una abundante formación estelar debida al roce y la compresión de las gigantescas nubes de gas.

En la imagen pueden verse las estrellas azules que se han formado en la oscura banda gaseosa. Son estrellas jóvenes y calientes recien nacidas que exitan el hidrógeno circundante que brilla con tonos rosados.Esta imagen es una composición realizada con fotografías tomadas por el Telescopio Espacial Hubble con la cámara WFPC2 utilizando cuatro filtros de color diferentes.
 
Durante la decada de los 90 se estudió esta galaxia determinándose que la explicación para este extraño comportamiento se debía a que hace más de mil millones de años, la galaxia M64 absorbió a una pequeña galaxia satélite. El gas exterior, que gira en sentido contrario, es un remanente de los restos de la galaxia destruida y que aun perduran.